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y enseñando en toda sabiduría, para que presentemos a todo hombre perfecto en Cristo Jesús”  (Colosenses 1:27.28)

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Relaciones Prematrimoniales
Página 2

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LA BIBLIA Y LAS RELACIONES PREMATRIMONIALES  

Por P. Miguel Ángel Fuentes 

“El amor que no sabe esperar no es amor; el amor que no es virtud no es amor”  

1. Concepto y discusión

La relación prematrimonial se entiende como el acto sexual completo entre los novios que tienen intención seria de contraer matrimonio o al menos que están planteando seriamente la posibilidad de hacerlo. Los otros tipos de relaciones sexuales entre “amigos” o novios que no han planteado todavía el matrimonio son simplemente actos de simple “fornicación” (de todos modos el juicio que se da aquí vale tanto para unas como para otras).  La extensión de este tipo de relaciones entre los novios ha tomado, en muchos lugares, una proporción tal que muchos lo juzgan como una actitud “normal”, con carta de ciudadanía en todo noviazgo. Las causas de su propagación pueden verse en distintos fenómenos de nuestra época como ser:  –La reducción del amor al sexo. –La reducción del sexo a la genitalidad. –La prolongación indefinida de algunos noviazgos. –El bombardeo de pornografía en los medios de comunicación social. –La facilidad del recurso a los medios anticonceptivos y la mentalidad anticonceptiva y abortista dentro del mismo matrimonio. –La pérdida del sentido de la castidad y de la virginidad. –La falta de educación del carácter y de la afectividad en general.  

Sobre la conducta de la fornicación la Biblia no ofrece lugar a discusiones: “La fornicación es la unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio. Es gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana, naturalmente ordenada al bien de los esposos, así como a la generación y educación de los hijos. Además, es un escándalo grave cuando hay de por medio corrupción de menores”.  Para algunos moralistas y cristianos las relaciones prematrimoniales no entrarían en la misma categoría. Según algunos el motivo es que deberían juzgarse dentro del proyecto de amor del futuro matrimonio. Así como no se puede negar que los novios que van a casarse se amen verdaderamente, así tampoco podría decirse que tales relaciones quedan fuera de su amor.

Por ejemplo, A. Hortelano, reconociendo que “esas situaciones previas al matrimonio no son el cuadro ideal para vivir la sexualidad y por eso no son recomendables las relaciones sexuales prematrimoniales y en este sentido son malas”, concluye: “sin embargo, no nos atrevemos a decir que las relaciones sexuales prematrimoniales, cuando expresan un auténtico amor total y para siempre, sean siempre gravemente malas. Es algo que habrá que ver en cada caso y dependerá mucho del amor que hay en su base y de la aproximación real al matrimonio en el momento en que se producen”. En otro lugar dice que “expresan el amor… al ochenta por ciento, les falta un veinte por ciento de madurez…”. Por eso dice el documento Persona humana: “muchos reivindican hoy el derecho a la unión sexual antes del matrimonio, al menos cuando una resolución firme de contraerlo y un afecto que, en cierto modo, es ya conyugal en la psicología de los novios piden ese complemento, que ellos juzgan connatural”. 

 Otros moralistas, oponiendo el derecho positivo (que prescribe cuándo y cómo se debe celebrar el matrimonio, como hace, por ejemplo, el Código de Derecho Canónico) al derecho natural, afirman que en circunstancias extraordinarias o difíciles y supuesta la voluntad seria de casarse públicamente en su debido momento, las relaciones sexuales entre novios se justificarían sobre la base de un matrimonio incoado por derecho natural. Así piensan con algunas variantes, por ejemplo, L. Rossi, A. Valsecchi, M. Vidal, etc. Ahora bien, esto no es así.  

2. Verdad Bíblica

Las relaciones prematrimoniales estan fuera del objetivo planteado por Dios para nuestra vida sexual, si bien, no puede negarse que los novios se amen, sí puede afirmarse que la relación sexual no es una manifestación auténtica del amor en esa etapa de sus vidas.  ¿Por qué? Fundamentalmente porque la “relación sexual” es la manifestación plena y exclusiva de los cónyuges, y los novios carecen de la conyugalidad aunque se ordenen a ella y se estén preparando para ella. Es la manifestación plena del amor conyugal, porque es en la relación sexual donde los esposos alcanzan la máxima unión física, a través de ella, fomentan la máxima unidad afectiva y espiritual. Allí son “una sola carne” y mediante este acto también “un solo espíritu”.  Pero es también la manifestación exclusiva de la relación conyugal porque sólo dentro del matrimonio es lícito realizar la sexualidad.

¿Por qué sólo dentro del matrimonio? Por el lenguaje del cuerpo. El acto sexual es parte del lenguaje humano; tiene un significado único, irrepetible e irrenunciable; y lo que ese acto “dice”, sólo es verdad cuando hay de por medio un compromiso matrimonial definitivo. ¿Qué es lo que dice ese acto? Dice entrega total. Una entrega es total cuando incluye: –todo cuanto se tiene –de modo exclusivo –en el estado más perfecto en que puede estar lo que se dona –para toda la vida  Ahora bien, la entrega entre los esposos es total cuando incluye: todo cuanto se tiene (cuerpo, alma, afectividad, presente y futuro); de modo exclusivo (es decir, a una sola persona con exclusión de todas las demás); en estado perfecto (no disminuido o deteriorado, como ocurre cuando las capacidades han sido anuladas previamente por medio de anticonceptivos o esterilizantes); para toda la vida (lo cual es garantizado sólo tras el compromiso público que se da en el consentimiento matrimonial).

Estos elementos sólo pueden ser vividos en el matrimonio válidamente celebrado.  En la relación prematrimonial, en cambio: –no se da cuanto se tiene: porque no ha dado todo quien aún no ha pronunciado públicamente el “sí matrimonial” ante la sociedad: no ha dado su futuro, no ha dado su nombre, no ha dado su compromiso; de hecho el verdadero amor es un acto “oblativo” de don total de sí al otro; en cambio, en la relación sexual prematrimonial (y lo mismo se diga de la extramatrimonial) lo que prima psicológicamente no es la oblatividad sino la búsqueda egoística del placer: el “otro” no es aquél a quien se da sino aquello que se toma para uno; –no es exclusivo, o al menos no es necesariamente exclusivo: pues la falta del compromiso matrimonial lleva muchas veces a la ruptura del noviazgo (incluso los más serios) y a la instauración de nuevos noviazgos; de este modo las relaciones prematrimoniales se tienen con distintas mujeres o distintos hombres; –no se da generalmente en el estado más perfecto: “las más de las veces excluyen la prole” –no es para toda la vida necesariamente: pues falta sellarlo por el único acto que hace irretractable el compromiso, el cual es la celebración válida del matrimonio.  

De ahí que puedan establecerse las siguientes normas morales para regular la conducta de los novios: –son validas las demostraciones de afecto, aceptadas por las costumbres, que son signo de cortesía, urbanidad y educación; –no son validas las expresiones púdicas (abrazos, besos, miradas, pensamientos, deseos) con la intención expresa y deliberada de placer sexual, aunque no se llegue a la relación sexual completa; –con más razón no son aceptadas las expresiones impúdicas y las relaciones sexuales completas. En resumen: “reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal”.  



 
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