“ ... es Cristo en vosotros la esperanza de gloria: El cual nosotros anunciamos, amonestando a todo hombre,

y enseñando en toda sabiduría, para que presentemos a todo hombre perfecto en Cristo Jesús”  (Colosenses 1:27.28)

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El Crecimiento Espiritual

 

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Desde que nace hasta que muere, todo hombre está invitado a crecer. Físicamente alcanza su mayor estatura hacia los 18 años, psicológicamente puede alcanzar la madurez algunos años más tarde, intelectualmente sigue aprendiendo hasta muy avanzada edad, y espiritualmente puede progresar siempre hasta que llegue el momento definitivo del encuentro con Dios.

 

El que no alcanza la madurez en cualquier área de su personalidad, permanece en un grado de subdesarrollo e imperfección. Si nos concretamos al aspecto espiritual, podemos decir que el crecimiento es un regalo de Dios, pero que el hombre puede colaborar con la acción divina, imitando a Jesús que crecía en estatura, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres (Luc. 2, 52).

Para proponer acciones que pudiesen ayudarnos en nuestro crecimiento interior, podemos seguir pasos parecidos a los que vivimos en nuestro desarrollo:

1. Alimentarse: necesitamos nutrirnos espiritualmente

·     Leyendo la Palabra revelada, pues no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que brota de los labios de Dios (Luc. 4, 4)

·     Obedeciendo la ley divina: como Jesús, cuyo alimento era hacer la voluntad de su Padre (Jn. 4, 34)

·     No dejando de congregarse y estar en comunión con otros creyentes (Hebreos 10:23-25).

2. Orar: necesitamos hablar con nuestro Padre Celestial

·    Alabando, bendiciendo, agradeciendo, suplicando o intercediendo con palabras propias o en silencio o cantando, en particular o en grupos (Ef. 5, 19)

·     Participando en la adoración en la Iglesia

·     Meditando en la Palabra de Dios, la Biblia, diariamente

·     Haciendo de la vida una oración continua (Col. 4, 2).

3. Cuidar la salud espiritual: previniendo o superando todo vicio y todo pecado

·    Evitando caer en la tentación (Mt. 6, 13)

·    Confesando tu pecado (1 Juan 1:9)

·    Arrepintiéndonos del pecado cometido (Mc 1, 15; Hech. 3, 19)

·    Perdonarnos y perdonar a otros sus falta

·    Corrigiendo nuestros defectos y costumbres reñidos con el evangelio.

4. Relacionarse con los demás que son, como nosotros, hijos de Dios, hermanos de Jesús y Templos del Espíritu Santo:

·    Conociendo a los hermanos en la fe

·    Participar en la comunidad cristiana, en sus reuniones y actividades (Hech. 2, 42)

·    Orando por los demás y apoyándose en su oración (Ef. 6, 18)

·    Compartiendo con el prójimo lo que somos, lo que sabemos y lo que tenemos (Hech. 2, 45)  

5. Estudiar nuestra fe, siguiendo el consejo de san Pedro: "Creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo" (2 Pe. 3, 18)

·    Superando el analfabetismo espiritual

·    Conociendo la Palabra de Dios de manera seria

·    Aplicándola a nuestra vida y produciendo frutos eternos (Luc. 17, 5)

·    Dando razón de nuestra esperanza a quien nos lo pida (1 Pe. 3, 15)

6. Crecer en el amor

·    Cumpliendo el primer mandamiento, que es amar a Dios con toda la mente, con toda la voluntad y con todo el corazón (Mt. 22, 37)

·     Amando a nuestro prójimo como a nosotros mismos, siguiendo el ejemplo de Cristo, que nos amó hasta el extremo (Mt. 19, 19; Jn. 13, 1)

·     No reduciéndonos a expresar ese amor con palabras, sino con obras, pues éstas son amores y no las meras razones (1 Jn. 3, 18)

7. Ejercitarse

·     Imitando a los atletas que se esfuerzan por llegar hasta la meta y conseguir la corona (1 Cor. 9, 24; 2 Tim. 2, 5)

·     Colaborando con Dios en la construcción de su Reino (1 Cor. 3, 9)

·     Yendo por todo el mundo, haciendo discípulos y enseñándoles lo que mandó Jesús (Mt. 28, 19)


LA REVELACIÓN DE DIOS

Para profundizar la enseñanza expuesta en los párrafos anteriores, sugerimos la lectura de los siguientes pasajes bíblicos:

·         1 Cor 3, 1-3: Yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche y no alimento sólido, pues todavía no lo podíais soportar. Ni aun lo soportáis al presente; pues todavía sois carnales. Porque, mientras haya entre vosotros envidia y discordia ¿no es verdad que sois carnales y vivís a lo humano?

·         2 Pedro 3:14-18: Por eso, amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprochables, en paz. Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito en casi todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen (como también las otras Escrituras) para su propia perdición. Así que vosotros, amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

·         Heb. 5, 12-14: Pues debiendo ser ya maestros en razón del tiempo, volvéis a tener necesidad de ser instruidos en los primeros rudimentos de los oráculos divinos, y os habéis hecho tales que tenéis necesidad de leche en lugar de manjar sólido. Pues todo el que se nutre de leche desconoce la doctrina de la justicia, porque es niño. En cambio, el manjar sólido es de adultos; de aquellos que, por costumbre, tienen las facultades ejercitadas en el discernimiento del bien y del mal.

·         Jn. 6, 53-58: Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.» 

·         Luc. 11, 1-13: Y sucedió que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: «Señor, ensénanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.» El les dijo: «Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación.» Les dijo también: «Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: "Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle", y aquél, desde dentro, le responde: "No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos", os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite.» Yo os digo: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»

·         Mc. 7, 18-23: El les dijo: «¿Conque también vosotros estáis sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre no puede contaminarle, pues no entra en su corazón, sino en el vientre y va a parar al excusado?» - así declaraba puros todos los alimentos -. Y decía: «Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre.»

·         Hech. 2, 42-47: Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones. El temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y señales. Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno. Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar.

·         Ef. 1, 15-23: Por eso, también yo, al tener noticia de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestra caridad para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros recordándoos en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle perfectamente; iluminando los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cuál es la esperanza a que habéis sido llamados por él; cuál la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos, y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos, por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación y de todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo sino también en el venidero. = Bajo sus pies sometió todas la cosas = y le constituyó Cabeza suprema de la Iglesia, que es su Cuerpo, la Plenitud del que lo llena todo en todo.

·         1 Jn. 2, 9-17: Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano, está aún en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos. Os escribo a vosotros, hijos míos, porque se os han perdonado los pecados por su nombre. Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al Maligno. Os he escrito a vosotros, hijos míos, porque conocéis al Padre, Os he escrito, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os he escrito, jóvenes, porque sois fuertes y la Palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al Maligno. No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Puesto que todo lo que hay en el mundo - la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas - no viene del Padre, sino del mundo. El mundo y sus concupiscencias pasan; pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre.

·         1 Cor. 9, 24-27: ¿No sabéis que en las carreras del estadio todos corren, mas uno solo recibe el premio? ¡Corred de manera que lo consigáis! Los atletas se privan de todo; y eso ¡por una corona corruptible!; nosotros, en cambio, por una incorruptible. Así pues, yo corro, no como a la ventura; y ejerzo el pugilato, no como dando golpes en el vacío, sino que golpeo mi cuerpo y lo esclavizo; no sea que, habiendo proclamado a los demás, resulte yo mismo descalificado.

 

PARA PROFUNDIZAR

·        ¿Qué ha significado para ti la oración?

·        ¿Participas de la comunión en una iglesia cristiana?

·        ¿Lees a diario la Palabra de Dios?

·        ¿Buscas a diario la Paz y Reconciliación?

·        ¿Qué personas te han apoyado en tu proceso espiritual?

·        ¿Cómo sirves a Dios actualmente?

 

APLICACIONES PRÁCTICAS

Para crecer en la gracia y el conocimiento del Señor, procura:

·     Orar diariamente

·     Leer la Biblia y otros materiales cristianos para tu edificación

·     Visitar a un enfermo o necesitado

·     Diezmar y ofrendar

·     Participar en una congregación cristiana donde Cristo sea predicado.

 

Fuente: Colección Familia Minuto de Dios - Seminario de Vida en el Espíritu. Articulo adaptado por Psicologiacristiana.com

 

Nota: La información incluida en este material se ofrece con propósito informativo. El contenido es de exclusiva responsabilidad del autor/fuente y no representa necesariamente nuestra opinión. Consulte siempre a un profesional especializado con respecto a sus inquietudes específicas sobre el diagnóstico y tratamiento de un desorden mental serio, que le afecte a usted o a algún familiar.

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